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sábado, 18 de noviembre de 2017

ORACION: Jardín de Dios, Presencia Eucarística.

 
 
Te adoro y siempre te adoraré,
Cristo mío, Cristo de todos,...
Iglesia santa a tus pies, arrodillada,
Tú, Santísimo Sacramento del altar.
Paseando contigo, caminando contigo,
escalando las cumbres del amor hasta alcanzarte y abrazarte,
cada día y cada noche, en el silencio de la oración,
en la escucha de tu Palabra, y adorándote y alabándote,
en la tierra de la humildad, ¡pobre de mí!,
tierra sagrada donde me descalzo para amarte, mi Señor.
Las flores de tu jardín somos nosotros,
en mil colores de belleza espiritual,
el alma se enternece, el corazón se estremece
admirado de tu belleza de Buen Pastor,
y caminas entre nosotros y con nosotros,
las espinas que te clavaron quisiera quitártelas,
las espinas que me clavaron te las ofrezco,
Rosa con espinas es tu Madre y nuestra Madre, Santa María,
en el Jardín de Dios, Huerto florido.
Siempre atardeciendo, siempre amaneciendo,
Cristo Resucitado eres mi Sol,
tus rayos de amor ponen a examen mi amor,
en el atardecer de la vida alcanzando el cielo de la eternidad,
el hogar de la santidad, la paz junto a Ti, mi Señor,
paseando, caminando, evangelizando y amando,
amando, sin dejar de amar, en esta tierra
hasta tocar el cielo con mis manos heridas como las tuyas,
pero manos que son bendición.
Solo puedo ofrecerte, Santísimo Sacramento,
esta flor roja de tu pasión que es la mía,
pasión de amor hasta que arda la tierra en fuego,
llamas de amor, que encienden los corazones,
porque tú estás en mí, y yo en adoración. Amén
 
(Pbro. Lázaro Albar Marín)

martes, 14 de noviembre de 2017

ORACION: Tengo sed de ti y Tu tienes sed de mí.




Como la tierra reseca y agrietada 
que espera la lluvia para que germine la semilla, 
así mi alma te anhela para que con tu gracia, Dios mío, 
brote la semilla de la fe, la esperanza y la caridad 
hasta alcanzar el cielo.

Como la cierva que busca corrientes de agua, 
así mi alma busca la fuente que brota de la Eucaristía, 
beber y beber, amar y amar, 
hasta elevarme en un éxtasis que alcance también el cielo.

Como el que busca la paz 
y vive en continua lucha dando respuesta a la vida, 
a lo que hiere el corazón, a lo que desconcierta, 
a todo tipo de tribulación, 
pero sigue alegre, perseverante y esperanzado, 
así mi alma quiere ser sin desfallecer, sin hundirse, 
caminante sobre las olas del amor en el océano de Dios.

Como el que busca la luz y se aleja de los paisajes tenebrosos, 
de los cielos de oscuridad y tiniebla, 
y corre incesantemente en la oración del día y de la noche, queriendo sumergirse en la luz divina, 
amaneciendo cada día al amor de Dios 
que todo lo cubre, todo lo llena, 
así mi alma anda sin descansar, 
corre las tras huella de mi Dios en esta aventura 
que es la vida buscando la eternidad.

Y desde la cruz, mi Cristo y Señor, me dices «tengo sed», 
y tienes sed de que yo tenga sed,
que yo tenga sed de tu amor y me deje amar por ti 
para que yo llenándome de ti ame a los demás,
aunque los demás no conozcan cómo amo, 
pero amando hasta morir de amor.

Solo puedo decirte que mi sed es tu sed, 
mi amor es tu amor, mi paz es tu paz, 
y que sin ti muero de dolor hasta desaparecer en mi abismo 
pero cogido entre tus manos, 
silencio de tu amor que nunca me abandonas
porque has dado la vida por mí,
Santísima Trinidad.

Gracias, mi Señor, por ser como eres,
quiero ser como tú, 
tengo sed de ti porque tú tienes sed de mí. Amén
 
(Pbro. Lázaro Albar)

lunes, 30 de octubre de 2017

ORACIÓN: Yo Cristo, soy tu Fuente, el manantial de la Vida.



                                                     Yo soy tu fuente,
el manantial de la vida,
de mis entrañas corren ríos de misericordia
para todos aquellos que me abren su corazón.
 
¿Tienes sed?
Yo vengo a llenar tu vacío interior,
a colmar los anhelos más profundos de tu corazón,
a saciarte de paz alegría y amor.
¿Tienes hambre?
Deja que te lleve a mis lindos pastos,
deja que te alimente con mi Pan Eucarístico
que te hace vivir la comunión conmigo y con los demás,  ofreciéndote la vida eterna.
¿Estás angustiado?
Confía en mí, ven a mí,
Yo soy el alivio donde puedes desahogarte
para sentirte consolado y amado
en el sacramento del perdón
y experimentar mi abrazo misericordioso.
¿Estás inquieto?
Que no se turbe tu corazón
porque Yo vengo con mi paz
para  que alcances el equilibrio
y la armonía de la vida,
deja que todo pase porque yo estoy contigo.
¿Estás enfermo?
Abandónate en mí,
tengo para ti mi unción,
el sacramento que perdona tus pecados
y te da la salud corporal y espiritual,
únete a mi pasión y ofrécete para tu santificación,
del mundo y de la Iglesia.
¿Estás empobrecido, sin casa ni hogar?
Yo saldré a tu encuentro para acogerte
a través de mis discípulos, para ayudarte,
para que dejes la mendicidad
y encuentres la dignidad del trabajo.
¿No sabes orar?
Ven a mí, te envío mi Espíritu para que ore en ti,
para que pronuncies palabras de vida y de salvación,
para que puedas decir humildemente:
«¡Abbá, Padre, yo también te amo!».
¿No conoces mi Evangelio?
Lee mi Palabra,
escucha mi voz en la Sagrada Escritura y en la vida,
yo siempre hablo al corazón que calla para escucharme.
¿Quieres ser discípulo mío?
Te haré apóstol, aprende de mí,
en íntima comunión de verdadera amistad,
manteniéndote en intimidad y cercanía,
y te enviaré en mi nombre
para que me anuncies allí donde estés
y produzcas obras de amor
que santifiquen todo lo que toques.
 
Sí, yo soy Cristo, tu Señor,
que ahora estoy vivo y resucitado,
y tengo todo el poder y la fuerza,
estoy sentado a la derecha del Padre
y en la intimidad del corazón de los que me acogen.
 
Sí, yo soy Cristo, el Señor,
que te traigo la vida que necesitas
y te abro las puertas de la eternidad.
 
Sí, yo soy Cristo, tu Señor,
cuenta conmigo y yo contaré contigo. Amén.

(Pbro. Lázaro Albar)

jueves, 26 de octubre de 2017

ORACIÓN: Siempre te amaré.




SIEMPRE TE AMARÉ, DIOS MÍO
 
¡Cuánto amor derramado ante tanta ingratitud!
¿Cómo responder a tan altísimo amor, mi Señor?
 
Eres fuente inagotable de misericordia infinita;
eres fuente inagotable de un misterio de amor por descubrir;
eres fuente inagotable del perdón más excelso;
eres fuente inagotable de la vida que nos resucita;
eres fuente inagotable de la vida con alas de eternidad.
 
Quisiera abrazarme a tu hermoso tronco
para sentirme seguro ante quien siempre me ama;
quisiera abrazarme a las ramas que quieren alcanzar el cielo
porque lo mejor está por venir;
quisiera abrazarme a todos los pobres de la tierra
para decirles que hay un Dios que los ama con locura;
quisiera abrazarme al que cae de rodillas doblándose sobre su angustia
para decirle eleva tu mirada al cielo porque para ti hay respuesta;
quiera abrazarme a todo el que sufre por algún motivo
en su cuerpo o en su alma para decirle
para ti también hay esperanza, tu tristeza se convertirá en alegría.
 
Soy nada y en mi pobreza te encuentro;
soy nada y tú, Cristo, eres mi tesoro;
soy nada y en mi debilidad encuentro la fortaleza;
soy nada porque yo soy creatura y tú eres mi Creador;
soy nada y no hay nada más maravilloso que conocerte, Dios mío,
en tu ausencia y en tu presencia, porque tú siempre estás ahí,
amando, protegiendo, bendiciendo,
y yo soy nada ante Ti, que eres mi Todo.
 
¿Cómo podré pagarte tanta dicha?
¿Cómo podré agradecerte que tú eres mi mejor regalo?
¿Cómo podré corresponder a tantas oleadas de amor incesante
que vienen de tu Corazón hacia mi corazón?
¿Cómo podré decirte que te amo aunque a veces no comprenda,
aunque no entienda nada pero sabiendo que
en amarte está mi felicidad?
 Te amo y siempre te amaré, como sé amar y como tú me enseñas,
Dios mío, siempre te amaré. Amén.

 
(Pbro. Lázaro Albar)