Buscar en este blog

domingo, 15 de julio de 2018

ORACIÓN: Quiero ser como la flor del agapanto

 
QUIERO SER
COMO LA FLOR DE AGAPANTO

Flor del amor o corona del rey o lirio africano
que florece majestuosamente a finales de primavera o en verano después de dos o tres años de espera, ...
sobre sus largas varas de metro o metro y medio
aparecen flores espectaculares de color morado o blancas,
reunidas en umbelas de veinte a treinta flores.

Hay que prepararse, que formarse en la escuela de Jesús y de María,
y esperar a que la vida florezca,
y realizarlo en grupo, en comunidad, en fraternidad
hasta que el amor sea cultivado
como corona para nuestro Rey y Señor, Cristo.

Nuestras flores de obras de amor y misericordia
colocadas sobre largas varas para atraer a los demás,
para ser como luz resplandeciente que cautiva al corazón humano.

De color morado, penitencial,
porque el amor cristiano es amor sacrificado
y la penitencia nos ayuda a adquirir la virtud
sobre todo de una mayor fe, esperanza y caridad,
virtudes que sostienen la vida cristiana;
o de color blanco de resurrección o de pureza de corazón,
limpiando cada día el corazón nos hacemos bienaventurados
para ver a Dios y descubrir su presencia o ausencia.

Sus hojas lineales de unos treinta centímetros de longitud
son robustas y encorvadas hacia abajo, de un color verde intenso,
Inclinando nuestra cabeza ante nuestro Rey
cuando somos bendecidos, en gesto de humildad y pobreza ante él, para servirle como la Virgen María que se hizo la «esclava del Señor».

Por eso quiero ser como el agapanto
que con sus seis pétalos es un verdadero amante del sol,
y necesita otros seis pétalos para formar la Iglesia
que procede de los doce apóstoles que adoran al único Sol, Cristo, siempre en misión apostólica, siendo discípulos misioneros. Amén.
 
 


ORACIÓN: Quiero ser como un fuerte drago

 
 
QUIERO SER
COMO UN FUERTE DRAGO

Es admirable y sorprendente la fuerza de un drago milenario,
que pueden alcanzar desde los cien a seiscientos metros de altura, imponente, sin palabras ante la fuerza de la creación....

¿De dónde le viene esa grandeza y fortaleza?
De sus profundas y grandes raíces, y de su savia,
¿y de dónde viene la fuerza de un discípulo de Jesús?
De nuestra debilidad, nos dice San Pablo:
«Estoy contento y presumo de mi debilidad
porque cuando soy débil, entonces soy fuerte».

Señor, quiero ser fuerte, unido a ti en la oración
que echa raíces profundas a mi vida,
para que cuando vengan vendavales
el árbol de la fe se mantenga firme, levantado, erguido,
corra por mis venas la savia de tu amor,
tu misma sangre derramada sea mi sangre,
savia que al contacto con el aire se vuelve de color rojo "savia de drago" como el cristiano al contacto con el mundo
que su vida se hace amor sacrificado.

Tallo del drago, único, liso en la juventud,
se vuelve rugoso con la edad,
es coronado con una densa copa en forma de paraguas
con gruesas hojas de más de medio metro de longitud,
y me quedo admirado por lo que me habla de Dios.

Un solo tallo, con un solo corazón y un solo espíritu
en el misterio de comunión que es la Iglesia,
en la eterna juventud que nos infunde el Santo Espíritu,
pero tallo rugoso fornido con la historia de tantos mártires,
testigos, misioneros, místicos y santos.

Sus flores de color blancas surgen en racimos terminales,
todas las obras buenas son flores de resurrección,
de vida en abundancia que nos alienta en el camino,
porque con Cristo todo resucita. Amén.
 
(Pbro. Lázaro Albar Marín)
 
©Producciones Pbro. Lázaro Albar (Fraternidad Velad y Orad)
Prohibido cualquier reproducción para uso comercial sin permiso del autor. Solo se permite un uso para actividades de evangelización siempre que se publiquen sin ningún tipo de modificación y con el nombre del autor.

ORACIÓN: Quiero ser como la flor del Pacífico

 
QUIERO SER
COMO LA FLOR DEL PACÍFICO

El hibisco, flor del Mar Pacífico, flor del beso,
con forma de embudo rojo escarlata en forma de trompeta, ...
pero también de muchos otros colores y algunas semidobles,
de todas ellas salen largos estambres con antenas amarillas.

Que mi beso, Señor, nunca sea de traición, como el de Judas,
sino como cada Jueves Santo que beso los pies de mis hermanos
como signo de humilde servicio y disponibilidad,
qué belleza la flor semidoble que me hace creer en la fraternidad, trabajar por un mundo más fraternal y humano,
e ir a anunciar el Evangelio de dos en dos
con un mismo entusiasmo y dedicación.

Quiero ser como la flor roja del Pacífico, es pasión de amor,
Cristo vivió su pasión por amor
y yo también quiero dar la vida por amor,
sus largos estambres como antenas amarillas
es llamada para estar atento a las necesidades de los demás,
y, ¡hay tantas necesidades materiales y espirituales!

Flores que brotan con cinco pétalos,
como los cinco panes que ofreció aquel muchacho
y gracias a él y la intervención de Jesús, mi Señor,
se produjo el misterioso milagro de la multiplicación
de los panes y los peces, anticipo de la Santa Eucaristía.

Flores que solo aguantan un día,
aunque la floración es continua durante todo el año,
quiero hacer de mi vida una flor eucarística,
participando cada día de la mesa del Señor,
del Pan que contiene en sí todo deleite.

Quiero ser como estas flores hermosas,
símbolo del bienestar, la abundancia y la alegría,
porque sin amor a la Eucaristía la vida no florece,
Cristo es el Pan de la vida eterna,
«Señor, dame de ese Pan». Amén.
 
(Pbro. Lázaro Albar Marín)
 
©Producciones Pbro. Lázaro Albar (Fraternidad Velad y Orad)
Prohibido cualquier reproducción para uso comercial sin permiso del autor. Solo se permite un uso para actividades de evangelización siempre que se publiquen sin ningún tipo de modificación y con el nombre del autor.


ORACIÓN: Quiero ser como el árbol flamboyán.

 
QUIERO SER
COMO EL ÁRBOL FLAMBOYÁN

La primera vez que contemplé este árbol
conocido como el «árbol de la llama» ...
fue en Tierra Santa, en Galilea cerca del lago Tiberiades,
me quedé sorprendido y pregunte al guía por su nombre,
siempre me ha cautivado la belleza de este árbol
que me hablaba de Dios.

Su ritmo de crecimiento más de medio metro al año
es una llamada a madurar, a crecer espiritualmente,
a no pararnos, a avanzar, en el dinamismo de la santidad de vida.

«Árbol de la llama» porque es fuego de amor
lo que debe habitar en el corazón de todo cristiano,
con sus flores de cuatro pétalos rojos
para que no olvidemos de cultivar
la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

Y un quinto pétalo más largo manchado de amarillo y blanco
porque sin Cristo nuestra vida languidece, perece,
por eso aparece el amarillo,
color de la alegría para quien vive el Evangelio
y color blanco para participar de la gloria de la Resurrección.

Flores que brotan en primavera
así como la caridad debe brotar en el cristiano
en todo momento y lugar,
rejuveneciéndolo en su comunión con Cristo,
así ese estallido de flores rojas sobre el verde brillante de sus hojas.

Hojas que nos recuerdan a pequeños helechos,
verde de la savia del Espíritu Santo
que da vida a a los pequeños acontecimientos de nuestra vida,
que todo sea movido por el Espíritu Santo, que todo sea ungido.

Sí, Cristo quiero ser como el árbol flamboyán
en todo su esplendor y disfrutar de su sombra
para orar y contemplar qué grande es mi Dios. Amén.
 
(Pbro. Lázaro Albar Marín)
 
©Producciones Pbro. Lázaro Albar (Fraternidad Velad y Orad)
Prohibido cualquier reproducción para uso comercial sin permiso del autor. Solo se permite un uso para actividades de evangelización siempre que se publiquen sin ningún tipo de modificación y con el nombre del autor.

ORACIÓN: Quiero ser como la jacaranda

 
QUIERO SER
COMO EL JACARANDA

Entre troncos retorcido con sus ramas también retorcidas
se derrama todo un campo de color azul violáceo ...
cuando las ramas florecen como si fuera de un cuento de hadas
que nos deja embelesados y admirados, así es el jacaranda.

Cuando la bella flor cae al suelo
forma con todas las demás flores caídas
una alfombra para un paseo encantador y misterioso
que habla de cuánto amor derramó nuestro Señor Jesucristo.

Dos veces al año florece el jacaranda, en otoño y en primavera,
como un grito de que Cristo
viene a nacer de nuevo en nuestro corazón
y que debemos preparar nuestro corazón,
y en la primavera, donde Cristo resucita,
y todas las comunidades cristianas
están llamadas a florecer y celebrar la alegría de la Resurrección..

En Adviento y Cuaresma la liturgia se embellece con el color morado, pero también con la llamada espiritual
a la alegría, esperanza y conversión,
así el jacaranda explosiona en flores de azul violáceo
donde el alma se queda impresionada y admirada.

En el punto más álgido, como una sinfonía de Dios
florece el jacaranda con su belleza
que transmite paz, alegría y amor,
es como un sueño de Dios
del que yo formo parte dentro de su creación.

Quiero ser como el jacaranda, más bien siempre florecido,
con flores de humildad, generosidad, solidaridad,
amabilidad, servicialidad, cultivando la oración,
el amor a los pobres, a los enfermos y desamparados,
a los ancianos que padecen la soledad,
con mis ramas que se retuercen hacia quien me necesita
para que conozca el amor y la gloria de Dios. Amén.
 
(Pbro. Lázaro Albar Marín)
 
©Producciones Pbro. Lázaro Albar (Fraternidad Velad y Orad)
Prohibido cualquier reproducción para uso comercial sin permiso del autor. Solo se permite un uso para actividades de evangelización siempre que se publiquen sin ningún tipo de modificación y con el nombre del autor.