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viernes, 27 de enero de 2017

PROXIMO RETIRO ESPIRITUAL: Ver, tocar y contemplar el misterio de Cristo a través del Icono.


RESEÑA RETIRO: Estar con Jesús para más amarle y seguirle




Los días 20 a 22 de enero la Fraternidad Velad y Orad se ha reunido en la Casa de Espiritualidad de Santa María de las Mogarizas para recibir el retiro de este mes Estar con Jesús, para más amarle y seguirle. Retiro inspirado en los Ejercicios Ignacianos donde se ha meditado sobre la vocación cristiana, la llamada, el seguimiento de Jesús, amar a Jesucristo y el envío a la misión. A veces podemos encerrarnos en nosotros mismos, en la oscuridad de nuestro sepulcro, pero hemos experimentados cómo el Señor Resucitado ha venido con su luz para traer un rayo de esperanza a fin de que vivamos como «Ciudadanos del Cielo» haciendo presente el Reino de Dios con nuestra vida. 


Un número de 25 personas, algunos por primera vez, nos hemos reunido para estar con Jesús, sentirnos acompañados por su Presencia Eucarística durante todo el día y parte de la noche, en un precioso gozo de estar amando al Amado. Algunas vidas machacadas por el sufrimiento han experimentado la alegría del encuentro con Cristo, se han llenado de esperanza, se han sentido amados, perdonados y con un nuevo ánimo para avanzar o iniciar un camino de fe. Algunos han venido después de haber participado en las Cenas Alpha, están incorporados a un Cenáculo y ahora han vivido una experiencia fuerte de Dios y de deseo de conversión. Doy gracias a Dios porque Él siempre viene a saciar nuestra sed, a llenar nuestro vacío, a colmarnos del amor más grande.

Lázaro Albar Marín

martes, 27 de diciembre de 2016

FELICITACIÓN DE NAVIDAD POR LÁZARO ALBAR MARÍN


UNA ESTRELLA BRILLA EN LOS CIELOS,
ES DIOS QUE DESCENDIÓ
 
Una estrella brilla en los cielos,
una estrella brilla donde la tierra toca el cielo,
brillo de Dios quiero ser
donde abundan las tinieblas y la desolación.
 
Elevar el corazón hasta el corazón de Dios
y bajar a la tierra donde ha nacido Dios,
un Niño que llora, recostado en el pesebre,
al calor de la mula y el buey, en la marginación.
 
Y naces pobre entre los pobres,
sin techo ni hogar, como vagabundo del camino,
mendigo del amor, marginado, explotado, dolorido,
naces y eres Dios.
 
Sí, ya se escucha el canto de los ángeles,
la música de Dios,
porque Cristo ha nacido también en mi corazón,
María, José y el niño Jesús,
ternura y beso de Dios.
 
Ya está aquí, ha llegado y sigue llegando,
viene pobre pero trae toda la riqueza del cielo,
viene humillado para ser glorificado,
viene a nuestra carne para santificarnos.
 
Ya está aquí, es el Amor de los amores,
el Amor divino hecho humano,
en la Noche Santa de cada día,
cuando abres la puerta del corazón,
nace Dios.
 
¿Qué puedo ofrecerle? ¿Mi vida? ¿Mi corazón?
Mejor le daré todo porque soy nada
ante tanta Luz, Misericordia y Perdón,
soy nada a los pies de Dios,
y me siento pobre, muy pobre,
le daré mi miseria y mi pobre amor.
 
Lágrimas a sus pies, lágrimas de dolor,
por la guerra en Siria, Irak,
y otros lugares de este planeta azul,
en Belén y en cada hogar una lágrima
para que se acabe la guerra, la violencia y el terror.
 
Lágrimas a sus pies por el hambre y el hombre,
y por la mujer que sufre injusticias, enfermedades,
desconsuelo, soledad, angustia y desesperación.
 
Hay tanta soberbia, envidia, egoísmo e individualismo,
y nos alejamos de Dios
que llama y llama a nuestra puerta
para que le abramos e insiste una y otra vez,
con tantas cosas no escuchamos su voz.
 
Ante esta tierra sagrada me descalzo,
me asombro de tanto amor
porque el cielo ha venido a visitarnos,
por una rendija se coló,
no había casa ni posada
y ha descendido el mismo Dios.
 
Me siento niño ante el Niño,
pastor en adoración,
discípulo de su amor,
quiero cantarle con mi armónica, flauta y tambor,
panderetas de colores para el Salvador.
 
La tierra goza de alegría, brota la esperanza,
la vida en su esplendor
porque un Niño nos ha nacido
y es nuestro Salvador.
 
¡FELIZ NAVIDAD, FELIZ SALVACIÓN,
Dios ha descendido a tu corazón! Amén.
 
 Pbro. Lázaro Albar Marín

lunes, 21 de noviembre de 2016

RESEÑA RETIRO: VIVIR LAS BIENAVENTURANZAS



 Del 11 al 13 de noviembre la Fraternidad Velad y Orad impartimos el retiro VIVIR LAS BIENAVENTURANZAS, CAMINO DE FELICIDAD. 28 personas podíamos adentrarnos en el espíritu de las Bienaventuranzas. Dios siempre nos sorprende porque la verdadera felicidad que nos muestra Jesús no coincide con la que nos presenta el mundo. Como siempre nos sentimos tocados por el misterio de un amor que nos sobrepasa y que abre nuevos horizontes de vida. Coincidieron muchos de los participantes que ahora se llevaban trabajo para casa porque el Señor les había abierto los ojos. El silencio, la oración, la paz, el amor, la esperanza, se respiraba en el ambiente. Algunos que llegaron cansados de la vida, en parte rotos interiormente, salieron reconfortados, aliviados, ilusionados, con muchos deseos de trabajar algunos aspectos de su vida, deseos de conversión y de avanzar en el camino del amor. 




Pudimos contemplar a Maria nuestra Madre como la primera dichosa, feliz, bienaventurada. Solo Dios puede hacernos felices porque Él es nuestra alegría y felicidad, por eso le seguimos pidiendo un corazón pobre, limpio, manso, misericordioso, capaz de padecer a fin de que los demás descubran el camino de la salvación. Cuando el Señor toca el corazón los muros se caen y entra la gracia divina para dejar que Jesús actúe a través de nosotros. Es maravilloso ver cómo todos salimos más felices, mas llenos de Dios y con muchas ganas de transmitir la experiencia vivida. Doy gracias a Dios porque Él hace maravillas cuando le abrimos el corazón y porque todos los asistentes experimentamos lo mismo. Una bella lección fue aguantar las contrariedades de la vida elevándonos al cielo, allí junto ha María nuestra Madre en el corazón de la Santísima Trinidad. Subir cada día a ese lugar como «ciudadanos del cielo» a través de la oración nos devuelve la paz y la felicidad que Dios quiere para nosotros. Os animo a participar en estos retiros.


                                   Lázaro Albar

martes, 1 de noviembre de 2016

ORACIÓN: QUIERO CREER UNIENDO MI CORAZÓN AL TUYO




QUIERO CREER UNIENDO MI CORAZÓN AL TUYO
Quiero subir la escala de Jacob, mi Señor,
bajar y subir, tocar los cielos y la tierra,
porque la tierra pasa y nos espera el cielo,
escucho en mi interior:
«En la Casa de mi Padre hay muchas Moradas
y voy a prepararos una» (Jn 14,2).
 
Ya no hay muerte, morimos pero no morimos,
dormimos para despertar del sueño de la vida terrena
y resucitar a la vida eterna,
porque tú Cristo nos das un Pan que nos hace inmortales
y nos dices cada día:
«Quien coma de este Pan, vivirá para siempre» (Jn 6,51).
 ¡Qué gracia más grande,
vivir sin morir por toda la eternidad,
contemplando la belleza de tu rostro glorioso y resucitado,
mi Cristo, en la presencia de la Santísima Trinidad,
con María y todos los mártires y santos
que entregaron su vida por amor!
 
Yo también quiero entregar mi vida, morir para vivir,
morir a mi ego para vivir revestido de Ti, Cristo,
ponerme el vestido blanco de tu santidad, 
de tu amor y misericordia que tocan al corazón humano
y atraviesan la tierra y el cielo.
 
Tú, Cristo glorioso,
me conduces por el sendero de la vida,
atravesando las cañadas oscuras de la guerra,
los terremotos, las enfermedades, las injusticias,
el pecado no deseado, la muerte imprevista y desconcertante,
más allá de la noche humana quieres mostrarnos
la luz resplandeciente de tu inmenso amor,
la gracia santificante de la belleza sacramental.
 
Todo es don, todo es gracia,
aunque te grite al cielo
para que me arranques el aguijón del mal que me azota,
tú me repites una y otra vez:
«¡Levántate, no desfallezcas, toma mi mano, mi gracia te basta!».
 
Y no comprendo, es difícil asumir las contrariedades de la vida,
pero sé Dios mío, que estás ahí,
acompañándome, consolándome, dándome tu Espíritu,
que me impulsa a no quedarme paralizado ni estancado,
eres fuego en mí que solo encuentro descanso en Ti,
en tus verdes praderas,
en los manantiales inagotables de tu infinita misericordia.
 
El secreto está en olvidar todo lo que no sea amor,
y amar sin medida, con todo el corazón,
llevando semillas de resurrección,
amar es también orar por los difuntos,
vivir la comunión de los Santos,
anhelar la santidad,
tocar con la oración la toda santidad del misterio redentor.
 
«En el amor no hay temor» (1 Jn 4,18),
no hay miedo a la muerte,
vivimos aquí para morir
y muriendo a nosotros vivimos en Cristo,
dándonos, amando, resucitando,
caminando hacia el Paraíso perdido,
hacia la gloria eterna,
hacia la mayor felicidad,
la alegría más plena, el Cielo.
 
Aquí la Iglesia Peregrina camina hacia los Cielos,
subiendo la escala de Jacob,
soñando alcanzar la eternidad,
movida por la fuerza de la esperanza,
lo mejor de la vida está por venir,
si vives en Dios, con Dios y para Dios, el
 Señor sostiene mi vida y me la da en plenitud.
 
Déjame saltar de gozo, con aquellos que viven en la esperanza,
los que esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva,
por eso mi Señor renueva mi corazón cada día,
hazme un hombre nuevo, en cada amanecer  renueva mi amor.
 
Siempre en camino,
llevando a muchos amigos a las verdes praderas del Espíritu,
a las Fuentes de la Vida,
a los manantiales de la santificación,
vivo la eternidad siendo ciudadano del Cielo,
bienaventurado, misericordioso, limpio de corazón,
aunque sea perseguido, incomprendido,
pero a los pies de María, puedo decir:
«Dichosa tú que has creído,
yo también quiero creer uniendo mi corazón al tuyo». Amén.

Pbro Lázaro Albar